Cómo convertirse en cartomántica

La videncia es un universo fascinante que cautiva a las multitudes por sus numerosos misterios desde hace muchos siglos. Hace fantasear a la mayoría de nosotros, incluso a quienes nunca darán el paso atreviéndose a una sesión adivinatoria.

Y sin embargo, puede ser de una ayuda inestimable además de una experiencia de vida increíble. En cartomancia, son las cartas las que hablan para predecir el futuro de un consultante. Lejos de toda magia, la cartomántica no hace más que leer y luego interpretar lo que estas le revelan. Pero para ello, habrá trabajado duro para convertirse en profesional.

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Una profesión llamada videncia

Muchos practicantes de la videncia tienen un don indudable para captar lo que los demás no ven, ese pequeño plus sensorial que llamamos el 6.o sentido. Esta percepción clarividente se transmite a veces de generación en generación, aunque no siempre sea así.

Pero lo que es seguro es que es más o menos fuerte según las personas que la reivindican.

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Si bien esta percepción extrasensorial, que a veces abre las puertas de otros mundos inaccesibles para el común de los mortales, es más que necesaria para practicar la videncia como médium o hipnotizador, podemos no obstante afirmar sin equivocarnos que se puede perfectamente practicar la cartomancia, la quiromancia y la cristalomancia desde el momento en que se posee simplemente una muy buena intuición y se está abierto a la psicología.

Además, estas últimas prácticas de arte adivinatorio exigirán mucho trabajo y rigor mental para llegar a hacer de ellas un oficio.

El oficio de cartomántica

Es un trabajo largo y laborioso, pero nadie puede pretender ser capaz de realizar una tirada adivinatoria sin conocer al dedillo las diferentes representaciones de todas estas cartas.

Habrá que armarse de paciencia y trabajar a diario para alcanzar la meta, pues será necesario llegar a apropiarse del juego de cartas, hasta formar un solo ser con él, conocerlo tan de memoria que, a la vista de cada una de las láminas, haya que dar muy rápidamente su significado según lo que representa y lo que simboliza.

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Una vez adquirido este trabajo de largo aliento, la formación pasará luego por la manera de sostener las cartas. En efecto, la gestualidad también será de una importancia capital durante una tirada frente a un consultante. Nuestros dedos deben, pues, ser muy fluidos cuando sujetamos el juego de cartas para barajarlo antes de efectuar la tirada en cuestión. Y los gestos deben ser cuidadosos y elegantes para mostrar el profesionalismo adquirido durante estos años de aprendizaje.

A lo largo de esta formación, también se habrá asistido a cierto desarrollo intelectual que influirá en las facultades de intuición y de concentración. De modo que uno pueda sentirse preparado para ejecutar su primera tirada a un consultante.

Convertirse en cartomántica a tiempo completo

Cada uno de nosotros tiene su propia manera de proceder, pero el éxito de toda empresa depende de la energía que vamos a dedicarle y del sentimiento que vamos a transmitir, consciente o inconscientemente, al cliente.

Durante una tirada adivinatoria, será el mismo principio, ya que el consultante se entrega por completo al practicante dejándole «hurgar» en su vida privada con el fin de profundizar en su personalidad, para entregarle predicciones por venir en su futuro.

Todo se basa, pues, en una confianza que la cartomántica habrá sabido instaurar entre ella y su cliente.

Una vez adquiridas todas estas bases, solo quedará desarrollar su actividad promocionándola. Es decir, dándole visibilidad. Ya sea que se ejerza de forma independiente como autónomo o dentro de un departamento de empresa, habrá que encontrar la mejor manera de darse a conocer.

Y hoy en día, ¿qué mejor que recurrir a la creación de sitios de videncia en línea y a las publicaciones en las redes sociales para hacerse valer?

Nuestra actividad profesional no depende, pues, más que de la publicidad que le ofreceremos para desarrollarnos lo mejor posible, pero también, y este es seguramente el punto más importante, de la satisfacción del cliente tras habernos consultado.