Cómo aprender cartomancia
De todas las distintas prácticas que componen el universo de la videncia, la que más ha hecho fantasear a la gente desde su creación es la cartomancia. Este arte adivinatorio, que permite leer el futuro de una persona a través de las cartas, sigue siendo, en efecto, el más popular hoy en día.
Esto se debe con toda seguridad a las propias cartas, que son tan fascinantes como un libro ilustrado, pero también a la singularidad de espíritu de las cartomantes, a quienes durante mucho tiempo se llamó adivinas. Pero entonces, ¿cómo se aprende a su vez la cartomancia?

El origen de los naipes

Hay que remontarse poco más de 2 milenios atrás para encontrar las primeras huellas de los naipes. Y más concretamente en Oriente, donde vieron la luz entre la India y la China ancestrales. Hoy no queda ninguno de aquella época, pero sabemos, gracias a los antiguos escritos sánscritos, que acompañaban al juego de dados.
Habrá que esperar varios siglos para que caravanas de mercaderes los importen a las penínsulas arábigas a través de la famosa Ruta de la Seda. Un poco más tarde aún, por fin se encuentran en Europa, con la forma que aún tienen hoy. Es decir, con 52 cartas, de colores rojo y negro y divididas en 4 familias distintas que son los Corazones, Picas, Diamantes y Tréboles.

Numeradas del As al 10 y completadas con una Sota, una Reina y un Rey, estas familias no tardarían en intrigar a las poblaciones gitanas nómadas recién llegadas a Europa. En efecto, fueron las bohemias de los caminos quienes verían en el juego de cartas una nueva forma de poder expresar sus talentos de videntes en los albores del siglo XIV.
¿Qué es la cartomancia?
La práctica de la cartomancia es la adivinación mediante cartas. Si bien se supone que debemos creer que, desde su creación, las adivinas poseían todas un auténtico don de videncia, hoy podemos decir que no hace falta tener un 6.º sentido para practicarla. En efecto, hoy en día estamos muy lejos del lado algo teatral que podían adoptar las tiradas de cartas de antaño y los modos de videncia en general son mucho más pragmáticos y racionales.

Así, ahora son la intuición y la apertura de mente las que priman para practicar la cartomancia, con una buena dosis de psicología para poder estar lo más posible a la escucha de la persona implicada en una sesión de adivinación con cartas.

La cartomancia es la lectura e interpretación de las cartas durante una tirada adivinatoria. Le da a una persona respuestas sobre su trayectoria de vida, pero también sobre su futuro. El significado de cada una de las cartas incluidas en una baraja cuenta para poder leer e interpretar los acontecimientos por venir en un destino.
Está en estrecha asociación con la astrología y la numerología que son, por lo demás, prácticas de videncia aparte. No hay verdaderas formaciones para aprender la práctica de la cartomancia, aunque hoy se encuentran en la web algunos sitios en línea. Este aprendizaje deberá hacerse, por tanto, gracias a un largo trabajo personal para conocer los significados de cada una de las cartas de una baraja completa.

Se encuentran numerosas obras sobre el tema en librerías especializadas o también en Amazon, y serán de una ayuda valiosa para poder formarse en solitario. No solo en las cartas, sino también en los gestos que adoptar cuando uno se encuentra con las cartas entre las manos. Estos gestos deberán ser tan delicados como técnicos y precisos. Además, es de mucha paciencia y concentración de lo que deberán dar prueba los aprendices de cartomante.
Las distintas barajas en cartomancia

Como acabamos de ver, la baraja tradicional en cartomancia es la de 52 cartas. Es la más popular de las barajas de cartas en todo el mundo, pero la siguen de cerca las distintas barajas de tarot.
La más célebre de estas últimas es el Tarot de Marsella. Desde su llegada a mediados del siglo XV, sacudió los códigos de la cartomancia por su forma y composición.


Hay que decir que sus 78 cartas son de un formato mayor, pero sobre todo que están todas impresas con personajes o figuras subjetivas relacionadas con la naturaleza humana. De modo que, cuando las colocas una tras otra, pegadas unas a otras, las cartas forman el verdadero recorrido iniciático de una vida, ejecutado por la única que carece de número y que representa el personaje del Loco.
Las 78 cartas del Tarot de Marsella se dividen en 2 partes. Los 22 arcanos mayores que comprenden el Loco y los 56 arcanos menores que, aunque tienen algo menos de importancia, son perfectos para describir la personalidad de una persona implicada durante una tirada.

Hay muchas otras barajas de tarot, como el Oráculo de Belline, el tarot de Mlle Lenormand, el Rider de Arthur Edward Waite, el tarot persa, el tarot egipcio, por citar solo algunos. Todos tienen su propia particularidad y cada una de sus respectivas cartas tendrá revelaciones que hacer durante una tirada adivinatoria.
Las distintas tiradas en cartomancia
En el arte adivinatorio de la cartomancia, suelen ser los juegos del tarot los que priman sobre el juego de cartas tradicional. Por eso se los designa con su propia denominación: la tarología. Pero en ambos casos, es en forma de una tirada de cartas como podremos leerlas e interpretarlas para hacer predicciones a una persona.

Una vez más, no hay ningún curso particular oficial para formarse en estos distintos métodos de tirada, así que es en los libros donde habrá que descubrir sus entresijos. Una de las tiradas más utilizadas sigue siendo la tirada en cruz, que es de las más completas para hacer resaltar fragmentos del pasado y del futuro a un consultante. Pero se encuentran muchas otras, como la famosa tirada sí-no, ejemplar para respondernos rápidamente a 1 pregunta planteada.

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